“La creatividad es importante para innovar, pero la constancia y un buen equipo marcan la diferencia”

Publicación
04 de noviembre de 2016
Lectura: 4 minutos
Imagen. 'Light', un proyecto emprendedor de hábitos y gamificación. Adeccorientaempleo

Santiago Jiménez sorprende con una serie de proyectos e iniciativas que lleva adelante desde su más temprana adolescencia. Curioso y siempre con algún proyecto entre manos, este joven estudiante de arquitectura hoy nos presenta su más reciente emprendimiento, “Light”, con el que se propone concienciar sobre el reciclaje y hábitos de vida sostenibles a través de la gamificación. Adeccorientaempleo habla hoy con este incansable emprendedor para compartir sus experiencias y aprendizajes. 

Tu primer emprendimiento fue una start-up de infografías. ¿Cómo llegaste a concretarlo con apenas 21 años? 

Correcto. RenderFab podría llamarse mi primer «emprendimiento serio» porque aunque ya desde adolescente siempre tenía algún proyecto entre manos (venta de ropa y tecnología online o entre amigos, organización de eventos culturales y deportivos, grupo de música, etc.), fue en segundo de carrera cuando me empecé a interesar y enterar de qué iba todo esto de generación de modelos de negocio, estudios de mercado, design thinking y demás terminología emprendedora. En la escuela de arquitectura nos dimos cuenta de que existían herramientas de diseño digital muy potentes para modelado 3D, renders y edición de imagen, que no se enseñaban en ninguna asignatura pero que eran necesarias y muy útiles para la carrera. Un compañero y yo aprendimos por nuestra cuenta y pensamos que sería una buena idea organizar cursos para enseñar a otros estudiantes y así empezamos.

¿En la actualidad continúas con aquel proyecto? ¿Cómo fue aquella primera experiencia?

A partir de ahí se nos abrieron muchas puertas: nos ficharon para participar en el diseño y construcción de una casa autosuficiente en París (siendo bastante más jóvenes que el resto del equipo), vendíamos infografías a estudios de arquitectura y llegamos a organizar y dar clases incluso en otras universidades. Toda una aventura para empezar. Actualmente nos siguen llegando trabajos a través de la web pero me ha tocado delegar bastante para poder centrarme en otros proyectos.

¿De qué trata tu emprendimiento actual? 

Ahora mismo el proyecto que tengo entre manos se llama Light, una aplicación con la que queremos gamificar la sostenibilidad. A través de sistemas de smart city y el uso de las redes sociales queremos motivar a las personas a llevar un ritmo de vida más ecológico, motivando hábitos como el uso del transporte público o el reciclaje. Mediante incentivos por recompensas, dando un buen enfoque al «postureo» y haciendo de ello algo competitivo y divertido creemos que podemos ayudar a tener ciudades más limpias y saludables reduciendo las emisiones. Con esta idea hemos recibido varios premios y becas de reconocimientos así como la oportunidad de trabajar en un espacio de crowdworking en Gran Vía, reunirnos con la concejala de medio ambiente en el ayuntamiento de Madrid o ser ponentes en congresos de jóvenes talentos. Pero lo más importante es dedicar tiempo a trabajar duro y desarrollar el proyecto para superar los programas piloto y plasmarlo en una realidad. En mis ratos libres también colaboro en Nunt, una marca solidaria para ayudar a refugiados y cristianos perseguidos.

¿Te podríamos definir como una persona muy inquieta? ¿Consideras que este es un rasgo necesario para ser emprendedor? 

Emprender va más allá de crear un producto o generar empleo, es una actitud, un estilo de vida. Es mirar lo que tienes a tu alrededor y pensar de manera diferente para ver qué problemas u oportunidades existen y tratar de resolverlos de manera creativa. La arquitectura, en ese sentido, me ha ayudado a ver el mundo de forma distinta y me ha dado muchas herramientas como el priorizar la experiencia del usuario, pensar y diseñar desde varias perspectivas a la vez o la capacidad de trabajar muchas horas y buscar soluciones bajo presión y grandes dosis de estrés. Compaginar estos proyectos emprendedores con la carrera ha sido duro especialmente en algunos momentos, pero viéndolo con un poco de perspectiva te das cuenta de hasta dónde puedes llegar si no te conformas, es muy satisfactorio conseguir metas y seguir afrontando retos.

Si miras hacia atrás, ¿qué ha sido lo más difícil para lograr iniciarte en este mundo? 

Bueno, ir al margen de lo establecido y querer abrir nuevas vías no es fácil, en general nuestra sociedad es bastante tradicional y ven el riesgo o el fracaso como aspectos negativos. Está claro que a nadie nos gusta pasarlo mal pero para aprender a caminar hay que caerse muchas veces y eso se nos olvida, lo importante es volver a levantarse. Mucha gente de tu entorno trata de protegerte «no te salgas del camino, ve a clase, estudia, no pierdas tiempo», entonces en mi caso, y sobre todo al principio, tampoco podía contar mucho en casa. En España se «apoya el emprendimiento» pero por lo general tus profesores, tus familiares, etc., prefieren que encuentres «un trabajo normal» y, si no tienes mucha voluntad, es complicado gestionarlo. Al final y poco a poco ven que esto realmente te apasiona y si lo necesitas siempre recibes ayuda de la gente que te quiere. Es bueno rodearte de personas proactivas y tener con quien compartir para poder formarte.

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¿Cuáles crees que son las herramientas fundamentales para un emprendedor?

Mi zona de confort es estar fuera de ella. Desde pequeño y gracias a mis padres, la escuela y, especialmente, campamentos en la montaña he aprendido valores fundamentales como la cultura del esfuerzo, la superación, el liderazgo o la importancia del trabajo en equipo. La creatividad es un punto importante para innovar pero, al final, la idea es casi lo de menos. Contar con un buen equipo y trabajar con constancia es lo que marca la diferencia. No cansarse nunca de estar empezando siempre.

¿Qué le recomendarías a un joven como tú que desea desarrollar una idea de negocio propia? 

Que lo haga, quedarse en la idea no lleva a ningún sitio. No es fácil y conlleva asumir riesgos, sacrificar tiempo de todo lo demás, trabajar más que nadie, etc. Pero si sabes qué es lo que te apasiona, piensa que el resto de tu vida vas a tener que trabajar en algo sí o sí, y si puede ser aquello que te motiva y se te da bien, serás más feliz que si simplemente buscas un empleo para ganar dinero y pagar facturas. Hay que ir con cabeza, probar en pequeño, leer mucho y escuchar a la gente que sabe más que tú (aunque luego no les hagas caso). Cuando aprendes a nadar empiezas con un flotador y algún adulto al cargo, con esto es igual. No le aconsejo a nadie tirarse a la piscina sin saber nadar; no dejes tus estudios, sé prudente con el dinero, busca algún mentor, gente como tú y empieza haciendo cosas pequeñas… pero hazlo. Al final, es como decía Steve Jobs «solo aquellos que están suficientemente locos como para creer que pueden cambiar el mundo son quienes lo logran».

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