«Uruguay te atrapa poco a poco»

Publicación
12 de diciembre de 2014
Lectura: 3 minutos

August vivía en Barcelona y era responsable de administración. El amor lo llevó a instalarse en Montevideo, donde hoy trabaja como responsable de capital humano en un instituto de evaluación educativa. Su historia, cargada de sentimiento y aroma sudamericano, nos invita a conocer más de cerca las costumbres del ‘paisito’, Uruguay.

¿Hace cuánto tiempo y por qué decidiste ir a Montevideo?

Llegué por primera vez en septiembre de 2010 -por un mes y medio- pero fue más tarde que me mudé definitivamente. Decidí ir por amor. En junio de 2010 conocí a una uruguaya en Cuzco (Perú) con quien iniciamos una relación sentimental. Ella vivía y trabajaba en Montevideo y yo estaba dando la vuelta al mundo con un amigo. Decidí modificar mi plan inicial de viaje para visitarla y conocer el ‘paisito’. Eso fue clave para más tarde ir a vivir allí. En mi primera visita fortalecimos nuestra relación y luego continuamos por internet… nunca lo hubiera imaginado. Fue en Nueva Zelanda que tomamos la decisión de vivir juntos y me compré el billete de avión para mudarme a Montevideo. Terminé mi viaje de vuelta al mundo en enero de 2011 y en febrero me mudé a Uruguay.

¿Tenías empleo antes de llegar al lugar? ¿Cómo lo conseguiste?

No tenía empleo a mi llegada. Me vine con lo puesto, vendí mi coche en Barcelona y con ese dinero me fui a Montevideo. Tardé unos cuatro meses en conseguir mi primer empleo. No fue fácil pero finalmente lo conseguí. Utilicé buscadores de empleo por internet, el suplemento del diario El País (Gallito Luis), empresas de selección de personal, etc.

¿Qué es lo mejor de la experiencia de vivir en esta ciudad?

Me gusta que es muy ‘barrio’, comparado con Barcelona o Madrid (ciudades donde viví antes). Es tranquilo. Tiene la Rambla Montevideana (22km de paseo marítimo), donde los locales -siempre que el tiempo acompaña- van a pasear, correr, ir en bicicleta, patinar, tomar mate, pescar… y tiene unas bonitas puestas de sol. La Rambla, para mí, es muy importante porque siendo de Barcelona necesito el mar, en este caso, el Río de la Plata. La ciudad tiene un cierto aire gris y melancólico pero que le da su encanto. Me gusta mucho la carne, por lo que aquí no me puedo quejar. El asado es parte principal de la cultura gastronómica del país: toda casa dispone de su parrillero y los domingos amigos y familiares se juntan para comer asado. Ese día se puede oler la carne asada solamente caminando por la calle. También me gusta mucho el dulce de leche. Aquí se come mucho.  

¿Cómo son las costumbres y la gente del lugar?

La gente en Montevideo, por lo general, es bastante educada y respetuosa. Siempre que te oyen hablar -el acento me delata- se interesan por tu historia y te preguntan curiosos por qué vives aquí. Tienen la impresión de que uno es del primer mundo y, aquí, son del tercero. Eso no es así. Los uruguayos tienen cierto miedo o rechazo inicial a lo moderno, a los cambios tecnológicos, a lo diferente o distinto de lo que conocen. Respecto a las costumbres, podemos hablar del mate que es una infusión hecha con hojas de yerba mate. Casi que no hay uruguayo que no lo tome. Es algo muy social, muy de compartir. Y ellos llevan la matera y el mate a todas partes. Es increíble. También es muy divertido el Carnaval, donde tiene un papel protagonista la murga -que es una especie de chirigota. Luego está el candombe, nombre genérico que reciben diferentes danzas de origen africano y que nace de la conjunción de los más de veinte pueblos africanos que fueron traídos como esclavos a esta región del cono sur. Cada uno de éstos tenía su idioma, su forma de ser, ver y sentir, su cultura, sus danzas y cantos de diferente naturaleza.

¿Te ha costado adaptarte?

No mucho. Tenemos la misma lengua, tenemos muchas cosas en común. Todo uruguayo es descendiente de italiano o de españoles; así que, quien más quien menos, tiene familiares o amigos en España. Te lleva cierto tiempo acostumbrarte a algunas cosas pero, en general, poco a poco Uruguay te atrapa. No es un amor a primera vista. Aquí hay un ritmo de vida más tranquilo, menos estresante.

¿Qué le recomendarías a alguien que quisiera probar suerte aquí?

Paciencia con la búsqueda de empleo. El desempleo está en el 6,7% aproximadamente. Aquí funciona mucho el boca a boca, los contactos; esto es pequeño y se generan redes con cierta facilidad. Es necesario tener en claro que Uruguay es un país caro. Un sueldo medio no da para muchos lujos; más bien al contrario, mucha gente tiene más de un empleo. La vivienda, un coche, la alimentación, ropa… todo sale caro. Ni que hablar de los productos de importación (coches, aparatos electrónicos, ordenadores, alcohol, etc.). Eso sí, es un país con una naturaleza bonita, poco explotada y con playas vírgenes. Hay tres millones de habitantes, un millón y medio de ellos en Montevideo. Especialmente bonita es la zona desde Piriápolis, Punta del Este: el departamento de Rocha con Punta del Diablo, Cabo Polonio, La Pedrera, La Paloma. También es bonito Colonia de Sacramento, desde donde se toman los barcos para visitar Buenos Aires, a unos 50km cruzando el Río de la Plata.

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