Saber pedir ayuda mejora los vínculos laborales

Saber reconocer el valor de los vínculos tanto en la vida personal como profesional es una virtud que nos permite avanzar en estos ámbitos mucho más rápidamente y sintiéndonos más a gusto con nuestro entorno. Pedir ayuda contribuye muchas veces a crear estos vínculos.

En el ámbito laboral, aún cuando estemos acostumbrados a intentar resolverlo todo por nuestra propia cuenta, es importante aprender también a aprovechar el conocimiento y la experiencia de la gente que nos rodea.

Pedir ayuda a un colega no sólo te permitirá sortear los obstáculos del día a día con mayor facilidad, muchas veces puede ser la clave para fortalecer un vínculo con tus pares. Cuando te enfrentas a una tarea poco habitual que te plantea ciertas dificultades, acércate al compañero que consideres más idóneo para realizarla, plantea tus dudas y permite que la otra persona demuestre su conocimiento y te ayude a resolver el problema.

Al hacerlo estarás demostrando tu respeto hacia el otro, diciéndole que reconoces cuánto sabe y que valoras su trabajo y experiencia. Ese mensaje que se desliza debajo de tus palabras, sin necesidad de que lo digas, es fácilmente interpretado por la otra persona que se siente automáticamente más respetada y valorada.

Lo siguiente que se establece es un vínculo de confianza. Tú confiando tu trabajo al conocimiento de otro y ese otro haciéndose responsable de resolver la situación de la mejor manera posible.

Sin embargo, para que esta peculiar química ocurra es necesario que toda la relación se establezca en un clima de respeto y cordialidad mutuos. Para ello, y aunque suene a perogrullada, no olvides pedir las cosas adecuadamente y demostrar aprecio por el trabajo de tu compañero.

Es muy importante que a la hora de pedir a alguien que te ayude a resolver una tarea no lo hagas de un modo imperativo, como dando una orden, sino, por el contrario, que abras el juego, mostrando tu necesidad y esperando que tu interlocutor plantee posibles soluciones o modos de colaboración.

Demuestra que estás dispuesto a escuchar y recibir consejos. No pidas a la otra persona que simplemente haga tu trabajo. Explícale aquello que no comprendes o para lo que necesitas su experiencia y deja que la otra persona elija libremente el mejor modo de ayudarte.

Compórtate de esta manera y no solo lograrás resolver rápidamente cualquier tarea o dificultad, sino que mostrarás tu respecto hacia los demás y mejorarás tus vínculos. Los beneficios son evidentes cuando decides moverte con cortesía y consideración con la gente que te rodea.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *