Aprende a ahorrar tu paga extra con estos trucos y crea tu colchón financiero

¿Cobras tu salario en catorce pagas? Eso quiere decir que en los meses de junio y diciembre, por lo general, recibirás la paga extra correspondiente. Seguramente la estés esperando como agua de mayo para pagar las vacaciones o los regalos de Navidad; sin embargo, este ingreso adicional es la oportunidad perfecta para empezar a ahorrar y crear tu propio colchón financiero.

En el mundo de las finanzas personales, como norma general, se recomienda ahorrar toda o una gran parte de cualquier ingreso extra que se percibe. Se supone que con el sueldo cubres, al menos, tus necesidades principales y lo demás debes aprovechar para guardarlo por si en el futuro tienes algún gasto adicional o quieres invertirlo.

Sin embargo, la realidad no siempre es esta y las pagas extras se van tan rápido como llegan. Estas aparecen en tu cuenta, normalmente, en dos épocas claves del año en las que los gastos se multiplican: verano y Navidad. Muchas personas invierten la totalidad en unas buenas vacaciones o para comprar regalos caros a su familia.

Lo ideal, en cambio, sería que en lugar de incluir las pagas extraordinarias dentro de tu esquema de gastos anual, separases parte de ese dinero que recibes en junio y diciembre. No hace falta que sea todo, pero sí una parte. De este modo, podrás poner en marcha la máquina del ahorro y empezarás a ver cómo tu hucha va engordando poco a poco.

¿Cómo empezar a ahorrar mi paga extra?

Para evitar que el dinero vuele, lo mejor es que apliques estos sencillos consejos:

  1. Guarda siempre una parte

Sin perder un minuto, haz una transferencia de tu paga extra a tu cuenta de ahorro en el mismo momento de cobrarla. De este modo, evitarás caer en tentaciones y te garantizas un ahorro mínimo.

Lo más complicado en este caso es decidir qué porcentaje vas a ahorrar. En estos casos, lo más recomendable es separar un 30% del dinero e ir aumentando esta cifra en la medida de lo posible. El resto puedes utilizarlo para cubrir gastos o darte algún que otro capricho.

  1. Planifica tus gastos

La clave del ahorro es planificar y saber muy bien qué gastos vas a tener en cada momento. Lógicamente pueden surgir imprevistos, pero esto debería de ser algo puntual si has hecho una buena planificación.

Por ejemplo, cuando se cobra la paga extra de verano tienes que tener claro qué dinero vas a cobrar y cuánto necesitas para tus vacaciones. De este modo, podrás calcular si puedes ir ahorrando esta cantidad durante todo el año y si puedes dejar intacta la paga extra.

  1. Haz presupuestos

Está muy relacionado con la planificación, pero hacer presupuestos te dará una idea exacta del dinero que necesitas para cada ocasión: vacaciones, regalos, cenas de Navidad… Fíjate una cantidad para las diferentes partidas, como si fueras una empresa, y síguela a rajatabla controlando bien tus gastos.

Para que la paga extra no se esfume, es fundamental que seas capaz de ceñirte a tu presupuesto y no gastes de más.

  1. No vayas directo a las tiendas

Después de la paga extra de verano llegan las rebajas de julio y tras la de diciembre las de enero, ¡peligro! Los saldos pueden hacer que toda tu planificación se vaya al traste en menos de lo que imaginas. Para evitarlo, trata de no visitar las tiendas o haz una lista con lo que realmente necesitas y ajústate a ella. Compara precios y hazte con la mejor oferta, pero no caigas en gastos innecesarios.

  1. No te dejes llevar por los impulsos

Es normal que cuando tienes un ingreso extra sientas el impulso de comprarte un televisor nueva, hacer un viaje… o, en definitiva, darte ese capricho que lleva mucho tiempo rondándote la cabeza. Antes de dar el paso, piensa bien si es algo que necesitas realmente o, quizás, puedas conseguir ahorrando poco a poco sin invertir tu paga extra. Está bien darse un homenaje de vez en cuando, pero trata siempre de que se ajuste a tu planificación y que no suponga un impacto negativo en tus finanzas personales.


Como ves, ahorrar tu paga extra consiste en trabajar tu autocontrol y ser mucho más organizado en cuanto a tus finanzas. No se trata de cerrar el grifo por completo y no permitirte ningún capricho, sino de equilibrar la balanza para que el ahorro y los gastos convivan por igual.

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