“Lo mejor es sentir que estás creciendo como persona”

Podríamos definir a Gemma Muntadas como una inquieta trotamundos. Con 31 años ha vivido en Bélgica, África, Sudamérica, Singapur y, ahora, en Vietnam. En esta entrevista nos cuenta como ha sido su experiencia vital y profesional en Singapur y en Vietnam. Dos países totalmente opuestos en el modo de vida, pero con una característica común en el ámbito laboral: un importante crecimiento económico y una tasa de paro que ronda el 2% en ambos países.

¿Cuándo y por qué decidiste mudarte a Vietnam?

En septiembre de 2014 decidí irme a vivir a Singapur y emprender allí una nueva etapa de mi vida. Siempre me ha gustado mucho viajar. Antes de irme ya hice un Erasmus en Bélgica, un par de voluntariados en África y unas prácticas en Sudamérica. Aquí estaba trabajando, pero tenía ganas de un cambio y tuve la suerte de poder irme a vivir una experiencia inolvidable. En Singapur estuve un año y medio, y en febrero de 2016 me fui a vivir a Ho Chi Minh, Vietnam.

¿A qué te dedicas?

Soy maestra de primaria e infantil.

¿Te costó encontrar empleo?

En Singapur me costó encontrar un trabajo a jornada completa, pero fue fácil encontrar algo por horas. Allí era maestra de español y daba clases particulares. En cambio, en Vietnam todo fue más fácil. Encontré un empleo nada más llegar allí como maestra sustituta y a los pocos meses otro a jornada completa como tutora de educación infantil de un colegio internacional.

¿Hay algún aspecto que te haya sorprendido durante el proceso de búsqueda de trabajo?

Al buscar trabajo en Asia me di cuenta de la importancia de cómo preparar una entrevista decente. En Cataluña ya había trabajado como maestra, pero las entrevistas que había hecho eran más informales y realmente me hicieron pocas preguntas. Allí en cambio, me tuve que preparar mucho más mis respuestas ante posibles preguntas. También tenía que tener en cuenta que la entrevista era en inglés y esto era nuevo para mí. Para el proceso de búsqueda mucha gente utiliza LinkedIn y en Cataluña, dentro del sector de educación, por ahora que yo sepa, no.

¿Cómo describirías la realidad laboral en Singapur y en Vietnam?

Los dos son países muy diferentes, pero tienen la similitud de estar creciendo súper rápido. Es por esto que el nivel de paro es muy bajo, casi no existe. Por otra parte, los sueldos varían mucho en función de si eres local o no. Los sueldos de las personas locales suelen ser bastante bajos, sobre todo en Vietnam donde la media no suele llegar a los 300 euros mensuales. Otra cosa diferente a España es que si trabajas como maestra tu sueldo dependerá en función de tus estudios. Cuantos más estudios tengas más cobrarás.

¿Y la forma de vida?

La vida en Singapur la podría definir como vivir en una ciudad futurista, mientras que Ho Chi Minh parece una ciudad del pasado. Son polos opuestos. Singapur es una ciudad muy limpia, segura, hablan inglés, cara, con transporte público excelente… en cambio Ho Chi Minh es todo lo contrario. Es un caos que nunca antes había visto. Es la ciudad con más motos del mundo. Pero todo tiene sus puntos buenos y malos y una vez allí te cuesta más o menos, pero te acabas acostumbrando y cogiéndole cariño.

¿Qué es lo mejor de la experiencia de vivir en el extranjero?

Para mí lo mejor es tener la oportunidad de viajar a países y sitios que jamás hubiera imaginado visitar, conocer a gente de todo el mundo, tener que espabilarte para hacerlo todo en un sitio completamente nuevo para ti y, sobre todo, sentir que estás creciendo como persona.

¿Y lo más difícil que has tenido que afrontar hasta el momento?

Tener a la familia y a los amigos lejos de ti. Una vez lejos de casa valoras las pequeñas cosas a las que antes no habías prestado atención. Viajar desde Barcelona a Singapur o Vietnam son unas 18 horas de viaje y no puedes ir cada dos por tres a visitar la familia. Normalmente vengo en Navidad y en verano, pero cada vez que me tengo que ir es duro. Aun así, no me arrepiento para nada de la decisión que tomé.

Tienes previsto volver a España. ¿Por qué?

Sí, porque aún lo sigo sintiendo como mi casa. A lo mejor vuelvo por un tiempo y dentro de unos años me voy otra vez, pero creo que no se tienen que cerrar nunca las puertas. Tengo una frase que me repito a menudo y es que siempre se está a tiempo de volver a casa si hace falta, así que a vivir el momento sea donde sea.

¿Qué consejos le darías a alguien que quiera irse a trabajar fuera?

¡Adelante, no te lo pienses más! Seguramente será una de las mejores experiencias que jamás habrás vivido. Aquí nada cambia, todo sigue siempre igual. Cuando vengo de vacaciones aquí y hablo con la gente me doy cuenta de esto. En medio año he hecho mil cosas y aquí todo sigue otro ritmo.

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