“China es una aventura diaria”

Publicación
24 de julio de 2015
Lectura: 3 minutos

¿Cuándo y por qué decidiste emigrar a China?

En 2011, justo a punto de licenciarme, fui seleccionado dentro del programa de becas Faro Global del Gobierno de España. La beca consistía en ser encargado de Comunicación en la Cámara de Comercio de España en el sur de China, en la ciudad de Guangzhou. El destino de la beca me vino un poco por sorpresa, ya que al inscribirte no eliges una oferta, sino que subes tu perfil académico y profesional y seleccionas los continentes o áreas del mundo en el que te gustaría trabajar. Cuando hay una oferta que se adapta a ti, mandan tu perfil a la empresa y ellos deciden si entras en su proceso de selección o no. A partir de ahí haces entrevistas hasta ser elegido. Es un programa que recomiendo a cualquier persona que se encuentre en los últimos dos cursos de su carrera. Además, recientemente han vuelto a abrir el proceso de inscripción.

¿Cómo conseguiste tu actual trabajo?

Después de la beca en la Cámara de Comercio, estuve un tiempo estudiando mandarín en la universidad Sun-Yat Sen con una beca del Instituto Confucio de España. Gracias a esta beca pude sumergirme más en el idioma y la cultura del país. Me sirvió mucho para comprender ciertas cosas que no entendía de la sociedad china. Al terminar de estudiar decidí empezar a buscar trabajo y, a través de LinkedIn, acabé dando con el empleo en el que estoy actualmente, como copywriter en una multinacional china de telefonía móvil.

¿Qué nos puedes decir del lugar y las costumbres?

China es un país muy distinto a España y a cualquier país que haya visitado jamás. Es una sociedad muy tradicional en la que la familia sigue teniendo un papel fundamental y es el núcleo alrededor del cual se rige la vida de sus miembros. Se tiene mucho respeto a los padres y personas mayores y los chinos se esfuerzan al máximo en sus estudios y carreras profesionales para intentar dar una vida mejor a sus familiares. Tienen unas costumbres que distan mucho de las españolas o de otros países occidentales. Es una sociedad en su mayoría todavía muy rural que se ha encontrado de repente con un gran crecimiento económico imposible de asimilar en tan poco tiempo. Es cuestión de años para que acabe occidentalizándose como el resto, supongo. Pero a día de hoy puede haber cosas que nos sorprendan.

¿Te ha costado adaptarte? ¿Cómo es tu vida allí?

China es una cultura con la que chocas a diario de manera inevitable. Hay que hacer como decía Bruce Lee, «be water, my friend», y adaptarse a cualquier situación. Si intentas enfrentarte a sus formas, tendrás siempre las de perder y entrarás en un bucle de odio infinito en el que el único perjudicado serás tú. Mi vida aquí es distinta a la que tenía en España. Las ciudades son gigantescas y las distancias de transporte se hacen muy largas, así que cualquier desplazamiento requiere más tiempo de lo normal y siempre hay que ir en autobús o en metro. En España siempre voy caminando a todas partes, pero aquí no se puede. China es una aventura diaria. Si sabes adaptarte puede ser un país muy divertido y del que puedes aprender muchas cosas.

¿Qué ha sido lo mejor y lo más difícil hasta ahora?

Lo mejor es aprender una nueva cultura y disfrutar de su gastronomía, sin duda. La situación geográfica de Shenzhen también es perfecta para poder viajar por el sudeste asiático. Lo más difícil es estar tan lejos de casa y sólo poder volver una o dos veces al año. Conforme más tiempo pasas aquí más echas de menos tu país y poder estar con tus amigos. Aunque nuestra generación a día de hoy está desperdigada por el planeta.

¿Qué le recomendarías a alguien que quisiera probar suerte en China?

Primero, que tenga muy claro sus objetivos. China ya no es lo que era y a día de hoy no es llegar y besar el santo (ni lo era cuando yo llegué, en 2011). Con esto no quiero decir que no haya oportunidades, ya que es un mercado gigante, pero la competencia es brutal y las condiciones cada día son peores. Un consejo que podría dar es evitar grandes ciudades donde haya muchos extranjeros, como Shanghai, porque el mercado de trabajo es demasiado complicado. Conforme más te alejes de grandes urbes, tendrás más oportunidades y la vida será más barata. También hay que tener en cuenta que China no es apta para todos los públicos. Aquí tienen una forma de pensar y trabajar muy distinta a la nuestra y puede ser desesperante para personas que tengan que liderar equipos de trabajo grandes. Si no comprendes a tus trabajadores y les intentas imponer tus ideas occidentales, la cosa no funcionará. La barrera idiomática, además, es un grave añadido. Con esto no quiero parecer pesimista, China es un lugar muy interesante para trabajar, pero hay que saber con lo que te puedes encontrar.

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