“Los japoneses son muy celosos de su privacidad”

 

Atraído por el manga y la cultura japonesa, desde muy pequeño David soñaba con conocer ese país. La vida y la suerte le llevaron a dejar su Valencia natal y hoy hace más de dos años que ha cumplido aquel anhelo. Desde su blog “Un creativo en Japón” comparte sus experiencias y nos muestra algo de este increíble país. Hoy, nos cuenta más detalles de su aventura.

¿Hace cuánto tiempo que vives en Japón y por qué elegiste este destino?

Llevo en Japón dos años de forma continuada, más otros tres meses que pasé en Tokio antes de instalarme aquí. Desde pequeño siempre he querido vivir en este país. Soy de la generación de Dragon Ball, de los Caballeros del Zodíaco, de Oliver y Benji y de tantos otros dibujos animados que inundaron nuestras parrillas televisivas durante los 80 y los 90, también crecí con los videojuegos, y casi paralelamente a todo esto descubrí el manga. Ya con pocos años de edad me di cuenta de que muchas de las cosas que me gustaban venían de este país y me puse como objetivo que al menos tenía que pasar un tiempo de mi vida viviendo aquí. Cuando menos me lo esperaba me surgió la oportunidad de venir en 2010 y, aunque fueron tiempos difíciles, me gustó mucho la experiencia. También conocí a la que un tiempo después se convertiría en mi mujer. Aunque a ella, que es japonesa, le gustaría vivir en otra parte, llegamos a la conclusión de que en estos momentos Japón es una de las mejores opciones que tenemos, ya que no es nada complicado encontrar trabajo si eres residente.

¿Cómo fue buscar empleo allí? ¿Cómo lo conseguiste?

En Japón, en materia de empleo, existen dos realidades: la de la gente con papeles y la de la gente sin papeles. En la primera, aplicable a unos cuantos extranjeros y a los nacionales, la tasa de desempleo es ridícula y quien quiere trabajar, trabaja. Se dan casos de empresas que suben la remuneración ofertada porque no hay gente que quiera desempeñar los puestos o incluso casos de negocios que han de cerrar por los mismos motivos. Por otra parte, en la realidad de la gente que no tiene la suerte de ser japonés o de contar con un visado de trabajo, encontrar empleo es una verdadera pesadilla. Este país tiene políticas de inmigración muy duras. Yo pasé por las dos etapas, una primera, sin visado pero luchando por conseguirlo sin demasiado éxito, y una segunda, ya con visado de cónyuge y con las cosas mucho más fáciles. Empecé buscando trabajo relacionado con mi campo, lo audiovisual, pero me di cuenta que mi nivel de japonés era todavía muy bajo y aunque varias compañías mostraron interés por mi currículum decidí mirar para otro lado y buscar otro tipo de empleo. Navegando por internet encontré una oferta de profesor de inglés en una conocida compañía japonesa y probé suerte. Me entrevistaron y a las pocas semanas empecé a trabajar para ellos. Un año después, por una serie de circunstancias que me favorecieron, me ascendieron y ahora soy el responsable de los extranjeros que trabajan en las 23 escuelas.

¿Qué ha sido lo más difícil de la experiencia de vivir en este país?

No quiero sonar arrogante pero para mí no ha sido nada difícil vivir aquí. Seguramente porque no he venido solo sino acompañado de mi mujer. Si hubiera venido por mi cuenta me hubiera encontrado con muchísimas dificultades, desde abrir una cuenta en el banco hasta alquilar un piso. Por supuesto, el estar tan lejos de la familia y amigos no es agradable, no es como vivir en Europa, donde todo queda cerca. Aquí para volver a casa tengo que viajar entre 15 y 16 horas, coger al menos dos aviones y varios trenes, y hacer un agujero bastante gordo a la cuenta de ahorros.

¿Cómo describirías a la gente y las costumbres? ¿Cuales son las principales diferencias con España?

Aquí la gente vive su vida y deja vivir a los demás con tranquilidad, siempre respetando a la persona que tienen cerca de ellos. A los japoneses no les gusta inmiscuirse en asuntos ajenos, son muy celosos de su privacidad y muy trabajadores en general. Otro tema importante es la seguridad. En este país habrá gente mala como en todas partes, pero la realidad es que las cifras de delincuencia son muy bajas y -aunque de vez en cuando escuchas noticias de sucesos que te revuelven el estómago-  es un país bastante seguro. En la misma línea de lo que comentaba antes, valoro mucho la tranquilidad que se respira en muchos lugares, lo bien que se viaja en tren sin escuchar gritos o gente maleducada que molesta a los demás. También valoro el hecho de que aquí todo abra de lunes a domingo, incluso correos, haciendo la vida mucho más fácil. ¿Más diferencias? A los japoneses desde pequeños se les educa a formar parte de un grupo, a no destacar y remar todos en la misma dirección, mientras que en España y otros países somos mucho más individualistas. No digo que sea una ventaja o un inconveniente pero sí que es una diferencia importante.

¿Te ha costado adaptarte a los cambios?

¿Adaptarme a Japón? Lo que me costaría trabajo sería volver a adaptarme a la vida en España.

¿Qué le recomendarías a alguien que quisiera probar suerte en Japón?

Desgraciadamente, Japón no es un país donde se pueda venir con dos maletas a probar suerte. Se puede acceder de diferentes formas, a través de alguna beca, mediante un traslado internacional, casándote con un nacional o entrando de estudiante, garantizándote un visado de estudiante que más adelante, con mucho esfuerzo y algo de suerte, puede convertirse en visado de trabajo. Estas dos opciones, la del matrimonio y la de estudiante, son las que se ven con más frecuencia entre los extranjeros que vivimos aquí. Yo lo único que puedo recomendar es que se prepare bien el japonés- aquí prácticamente nadie habla otro idioma-, que puede servir para abrir alguna puerta en el futuro y ahorrar mucho dinero. Porque, tanto para estudiar como para iniciar una vida aquí, se necesita de un buen empujón económico.

Categoria: Mi maleta y yo

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