Las mejores respuestas (II): ¿cuál es tu mayor debilidad?

7 feb
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7 febrero 2013

Ya hemos hablado sobre cómo hacer resaltar tus fortalezas durante una entrevista laboral, pero muchas veces los entrevistadores nos obligan a ir un poco más allá: ¿Cuál es tu mayor debilidad? Si es difícil hablar de nuestras virtudes, mucho más aún es reconocer y traer a cuenta nuestros “defectos” ¿Cómo hablar “mal” de nosotros mismos? E, incluso, ¿cómo hacer que nuestra respuesta no se convierta en un argumento para descartar nuestra candidatura?

Lo negativo es positivo. Una buena opción es transformar lo negativo en positivo. Suena complicado, pero sólo es una cuestión de perspectivas. Veamos un caso: Una debilidad puede ser la necesidad de comprobar el trabajo realizado dos o tres veces y la urgencia de realizarlo lo antes posible. Por separado, podrían ser un obstáculo para el empleo, pero si demostramos que “gracias a ello” siempre logramos presentar los proyectos a tiempo, completamente cerrados y controlados, seguramente estaremos presentando una muy buena razón para contratarnos.

Debilidades ajenas al puesto. Otra alternativa para responder satisfactoriamente a esta pregunta es pensar en aquellas habilidades que refieren a cuestiones no esenciales para el puesto de trabajo ofertado. Debemos para ello analizar bien cuáles son los requisitos para este empleo y evitar que pudieran verse obstaculizados de alguna forma. Un caso sería si estamos siendo entrevistados para un puesto de secretario/a administrativo/a, señalar, por ejemplo, que no somos muy buenos para organizar actividades grupales. Una debilidad que no dirá nada sobre nuestra capacidad de organización a nivel individual.

Cuestiones que hemos logrado mejorar. Otra opción es referirnos a dificultades que hemos enfrentado en puestos de trabajo anterior/es, pero que hemos logrado superar satisfactoriamente. En este caso, nos interesa destacar la manera en que nos esforzamos por realizar nuestro trabajo de un modo ejemplar y que somos altamente capaces de superarnos en nuestro desempeño. Aún así, hemos de tener cuidado de no referirnos a ninguna habilidad vinculada directamente al puesto de trabajo para el que estamos siendo entrevistados, ya que ello podría poner en tela de juicio nuestro nivel de cualificación para el empleo.

No utilizar la palabra “debilidad” en nuestra respuesta. Siempre querremos destacar nuestras fortalezas durante la entrevista, por eso es importante no mencionar palabras que puedan desviar la atención de los entrevistadores. Una buena alternativa es utilizar estructuras que nos permitan hacer hincapié en el lado positivo.

Algunos ejemplos útiles: “Me gustaba terminar un proyecto completamente antes de comenzar uno nuevo, pero he aprendido a gestionar varios proyectos al mismo tiempo y considero que ello me permite ser más creativo/a y eficiente con cada uno”;

“He logrado convertir mi perfeccionismo en un aliado para mi trabajo y siempre logro terminar mis tareas a tiempo y con un alto grado de atención a los detalles”;

“He aprendido mucho de mis fracasos, pero reconozco que no me gusta fallar e intento cumplimentar mis tareas siempre por encima de las expectativas”.

categoría: Consejos prácticos, Entrevistas de trabajo