“Hay que desprenderse de las cosas materiales y estar dispuesto a cambiar de lugar cuantas veces sean necesarias”

Con apenas 17 años, Grethell Aguilar tuvo que cambiar su Cuba natal por Madrid. Al principio, no fue fácil: vino con su familia, en busca de oportunidades para labrarse un futuro mejor. Después de 13 años, no hay duda: las ha encontrado y las ha aprovechado al máximo. Hablamos con esta licenciada en Derecho que trabaja como adjunta a la Dirección y Country Sales Manager para que nos cuente cómo ha cambiado su día a día en este tiempo.

¿Por qué decidiste dejar tu ciudad?

Cuando tenía 17 años, por decisión familiar: vinimos desde nuestra tierra natal aquí a Madrid, en busca de un futuro mejor.

¿Cuándo llegaste a Madrid?

Llegué a Madrid el 4 de diciembre del año 2004. Todavía recuerdo el cambio de temperatura, fue de los inviernos más fríos aquí en Madrid y no lo olvidaré fácilmente.

¿Te costó adaptarte a tu nueva vida?

La adaptación inicialmente fue difícil: muchos cambios y todo lo que ello conlleva. Estaba en plena adolescencia y, al principio, todo me resultaba totalmente desconocido. Nueva ciudad, un sistema de gobierno y de funcionamiento social totalmente distinto a lo que yo conocía, nuevos horizontes, nuevas amistades, nuevos objetivos, la distancia de mi tierra querida, mis amistades y familiares… En fin, me invadía a menudo la nostalgia, un sentimiento que experimenté durante años.

Sin embargo, después de tantos años y todo lo vivido, me siento totalmente adaptada a España y a Europa en general. De hecho, cuando viajo a Cuba siento que me falta España… Es un sentimiento de pertenencia a este país donde he crecido tanto a nivel personal como a nivel profesional.

¿Qué es lo mejor y lo peor de vivir fuera de tu país?

Estos países y su Welfare State (sistema del Estado del Bienestar) tienen muchas cosas positivas. Para mí, lo mejor es la gran cantidad de oportunidades profesionales que te ofrece, tanto a nivel personal como profesional.

En mi caso, lo peor de vivir fuera de mi país es el desarraigo que experimentamos la gran mayoría de cubanos que vivimos fuera, pues a pesar de todo, somos amantes de nuestra idiosincrasia y de nuestra tierra.

¿Cómo es tu día a día en España?

En España tengo un día a día bastante emocionante y creo que, a pesar de los vaivenes y retos de la vida, ha sido así desde que llegué, pues realmente he tenido que crecer a marchas forzadas y optimizar al máximo el tiempo y las oportunidades que han surgido. En tiempo récord tuve que recuperar años perdidos.

Mi día a día es bastante estresante e interesante a la vez: trabajo como asesora jurídica y adjunta a dirección para una sociedad anónima que, desde hace 35 años, se dedica a la distribución y representación de importantes marcas de productos de alimentación y droguería. Gestiono, además, el área administrativa y de exportaciones, así que todas esas responsabilidades me mantienen en un continuo estado de estrés que, a la vez, me incentiva a buscar y desarrollar herramientas que me permitan ser más productiva y ágil en los procesos de toma de decisiones. Todo ello me ha permitido desarrollar mi máximo potencial.

¿En qué se diferencia y en qué se parece a la que llevabas en Cuba?

Es totalmente opuesta y diversa: en Cuba llevaba la vida de una adolescente sin responsabilidades y ahora soy una persona madura y con serios proyectos de vida.

¿Te gustaría vivir en otra ciudad distinta? ¿En cuál y por qué?

Vivir en España, me ha dado la posibilidad de conocer mundo, he vivido y viajado a varias ciudades de diferentes países ( Malta, Italia, Estados Unidos, entre otras), esto me ha dado la oportunidad de conocer sistemas y sociedades antónimas, y en alguna ocasión me he planteado ir a vivir a Miami, Estados Unidos, por el hecho de vivir una experiencia que me ayude a comprender aquel sistema y a experimentar el mito del sueño americano, pero cuando reflexiono me doy cuenta de algo sobre lo que invito a quien me lea a reflexionar y es que: ese sueño se puede vivir en cualquier lugar del mundo, se trata solo de marcar la diferencia, de hacer con nuestras habilidades algo que nos haga únicos e imprescindibles, de explotar al máximo nuestro potencial, de mantenernos enfocados, de ser perseverantes, de perseguir nuestros sueños y anhelos y sobre todo de desarrollar al máximo algo que los entendidos llaman: inteligencia emocional.

En estos momentos, estoy centrada en continuar creciendo a nivel profesional y marcar la diferencia, y necesito estabilidad para ello, espero pronto contaros mi proyecto de emprendimiento a través de mi propia empresa y el desarrollo de varias líneas de negocio enfocadas en el asesoramiento y consultoría de empresas nacionales e internacional con un enfoque basado en los negocios transnacionales y la utilidad de los mismos para la economía de los países.

¿Qué le recomendarías a alguien que quisiera vivir una experiencia en el exterior?

Sin ningún tipo de duda, se lo recomendaría a todo el que tenga la oportunidad: es muy enriquecedor y merece la pena en gran medida, a pesar de los esfuerzos iniciales. Eso sí, es importante mantenerse siempre con una mentalidad abierta y tener predisposición para aprovechar cada oportunidad, conocer quien te rodea, las costumbres del lugar e integrarte al máximo. Centrarse en los objetivos y siempre tener nuevas metas, para lo que es importante formarse y estudiar lo máximo posible. Los conocimientos y el saber deben ser nuestra mayor fortuna, da igual el lugar donde estés porque esos tesoros siempre van contigo. Hay que desprenderse de las cosas materiales y estar dispuesto a la movilidad, a cambiar de lugar cuantas veces sean necesarias, siempre que las oportunidades que se presenten nos brinden la posibilidad de alcanzar nuestros sueños.

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