¿Quieres ser un líder mejor? Cultiva tu empatía con estos consejos

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Cuando se habla de ser un buen líder, muchas personas se imaginan a esos jefes carismáticos, con grandes dotes comunicativas y un discurso que enamora a sus empleados. Por supuesto, estas aptitudes ayudan a conectar con un equipo, pero desde Adeccorientaempleo creemos que lo que realmente marca la diferencia entre un buen jefe y uno malo es su capacidad empática.

Saber ponerse en lugar del otro y entender que los sentimientos influyen directamente en nuestra actitud de cara al trabajo son dos factores fundamentales para que un líder pueda sacar lo mejor de cada empleado y pueda crear un ambiente laboral óptimo, cercano y productivo. De hecho, la empatía de un superior es clave para generar compromiso entre los trabajadores que, al sentirse valorados y comprendidos, acuden cada día a la oficina con una dosis extra de motivación. Pero, ¿la empatía nace o se hace? Aunque hay personalidades que tienden a ponerse en el lugar del otro de por sí, todo el mundo puede cultivar la empatía. De hecho, un artículo publicado en el portal internacional de noticias Inc. recomienda trabajar esta competencia de siete formas distintas. ¿Nos ponemos manos a la obra?

Comunicación

Si quieres ser un buen líder, lo primero que tienes que hacer es presentarte ante tus subordinados como una persona cercana. Después, es importante que tu discurso consiga engancharles, para lo que los expertos recomiendan hablar despacio, utilizar pausas estratégicas e interactuar con tus oyentes lo máximo posible. También conviene que tengas en cuenta el nivel de conocimientos que tienen tus empleados sobre el tema que vas a tratar con ellos, puesto que si das por hecho que saben más o menos de lo que realmente saben pueden aburrirse y desconectar.

Escritura

A la hora de escribir también puedes mostrarte empático. Por eso, cuando vayas a redactar un correo electrónico piensa que lo ideal es que sea personalizado, que sea claro y conciso, y que incluya las palabras ‘por favor’ y ‘gracias’. Además, piensa que no todo puede comunicarse en un correo electrónico, si lo que tienes que decir contiene mucha información, ¿por qué no te acercas y lo hablas directamente con tu empleado en persona? Te lo agradecerá.

Elogios

Cuando las cosas están bien hechas, hay que felicitar al autor de las mismas. No se trata de regalarle los oídos a la primera de cambio, sino de reconocer su mérito de forma oral o escrita cuando realmente se lo merezca. Está demostrado que los empleados que se sienten valorados por su líder son más productivos que el resto.

Críticas constructivas

A nadie le gusta recibir una crítica, pero a veces un buen líder tiene que hacerlas. Para cultivar tu empatía, la próxima vez que tengas que dar información negativa a alguno de tus trabajadores intenta no sólo centrarte en los errores cometidos, sino en los grandes aciertos que se podrían conseguir cambiando pequeñas cosas.

Formación

A la hora de formar a tu equipo, la empatía vuelve a ser clave. Conocer a fondo su manera de entender las cosas y su perspectiva te ayudará a desarrollar programas personalizados con los que sacar lo mejor de cada uno.

Organización de equipos

A la hora de coordinar personas, es necesario conocer a fondo a cada una de ellas. Así se evitarán conflictos innecesarios y se podrán encomendar tareas en función de las habilidades de cada uno.

Predicar con el ejemplo

Los niños imitan comportamientos y los adultos también. Por eso, si tú te muestras empático con ellos es fácil que ellos también empiecen a ponerse en el lugar de los demás, lo que traerá grandes beneficios a tu departamento y también a la empresa en su totalidad.

Categoria: Emprendedores

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